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- Interesados en vender total o parcialmente su empresa
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- Incremente la eficiencia de su empresa.
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23/01/07
STAKEHOLDERS
Por: Roberto Alfaro Estripeaut
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El nuevo termino que
han encontrado los economistas
para impresionarnos
y planear nuestras futuras
estrategias de negocios
es el de “Stakeholders”
que traducido al español
seria algo así como,
“Socios del Entorno”.
Como normalmente sucede
la rueda ya esta inventada
lo nuevo es el termino,
solo que ahora se han
tomado el tiempo para
estudiar la importancia
que en el resultado
de ganancias y perdidas
(P&L) y en la evaluación
de las empresas, tienen
los programas de Responsabilidad
Social Empresarial (RSE)
que muchas corporaciones
vienen desarrollando
desde hace algún tiempo.
Los resultados de las
investigaciones reflejan
que las empresas más
exitosas son aquellas
que constantemente consultan
la opinión de sus consumidores,
modifican sus productos
de acuerdo a las exigencias
del mercado y trabajan
en conjunto y apoyando
las comunidades donde
están establecidas.
Estas acciones empresariales
producen con el tiempo
una positiva percepción
pública que se traduce
en confianza y fidelidad
de los consumidores.
Estas buenas prácticas
corporativas tienen
su costo y requieren
para su implementación
efectiva la dedicación
de tiempo y esfuerzo
a los mas altos niveles
de la administración,
pero al final dan excelentes
resultados que muchas
veces son difíciles
de contabilizar pero
que bien vale la pena
la inversión.
La necesidad de competir
en un mundo globalizado
nos obliga cada vez
mas a alejarnos de las
prácticas de operar
nuestras empresas como
tiendas de chino y a
trabajar de cara al
entorno en que vivimos,
con transparencia y
planificación.
Hoy día las acciones
de las empresas en el
mercado bursátil crecen
de valor más en relación
con la percepción de
los mencionados stakeholders
que de acuerdo a su
valor real en activos.
La prueba es que las
acciones en la bolsa
bajan o suben de un
momento para otro más
influenciadas por las
noticias en los medios
de comunicación, que
por las realidades económicas
de las mismas.
Por supuesto que una
de las formas más directas
de demostrar que una
empresa esta cumpliendo
con todas las exigencias
de producción, ecología
y socialización es a
través de las conocidas
certificaciones internacionales
como es el caso del
ISO 9001, sin embargo
obtener estas muchas
veces no es económicamente
factibles para empresas
medianas o pequeñas.
De igual manera les
puedo garantizar que
para mejorar la imagen
de una marca o producto
no es necesario obtener
dicha certificación
internacional, pues
como mencioné anteriormente
la percepción del consumidor
resulta ser el factor
mas importante.
Cuales son entonces
esos factores tan importantes
que hacen la diferencia
cuando un comprador
se acerca a un anaquel
y retira un producto
sin pestañar. No son
otras que darle la debida
atención que cada sector
o stakeholder tiene
dentro de la operación
diaria de una empresa,
como por ejemplo:
Empleados; preservar
las buenas relaciones
obrero patronales y
el pago de un justo
salario.
Suplidores; pagar bien
las cuentas y ayudarles
a mejorar la calidad
de los materiales que
compramos.
Gobierno; mantener los
pagos de impuestos y
servicios al día y cumplir
con las leyes vigentes.
Medio ambiente; tomar
medidas para preservar
un área de trabajo sana
y evitar contaminar
el ambiente.
Comunidad; sostener
contacto directos con
los miembros de la comunidad
y apoyar obras sociales.
Consumidores; consultar
a los clientes (focus
groups) y responder
de inmediato a las reclamaciones.
Medios de comunicación;
tener contacto permanente
con los medios y enfrentar
las críticas públicas.
Cuando estas prácticas
de hacer negocios se
vuelven rutina para
el personal de la empresa
los buenos resultados
son permanentes y los
usuarios del servicio
o producto difícilmente
cambian sus hábitos
de compra. De igual
forma los bancos prestan
a mejores términos y
los inversionistas confían
mas al momento de decidir
donde colocar sus dineros.
No me queda duda que
los programas de responsabilidad
social empresarial son
bajo todo punto de vista,
una excelente inversión.
El autor es Ex-Ministro
de Estado
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09/12/06
UNA CIRUJIA MAYOR PARA
LA CSS
Por: julio Ross Anguizola
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La estructura de cualquiera
empresa debe responder
a las necesidades de sus
accionistas (sus dueños).
La Caja de Seguro Social
no lo hace. Los principales
accionistas de la Caja
somos los asegurados,
quienes compramos nuestra
participación con las
cuotas aportadas. Las
empresas y el Gobierno
son accionistas (porque
también aportan) que a
la vez actúan como recaudadores
de las cuotas. La CSS
es una empresa pública
(porque pertenece a todos
los que aportamos cuotas)
que no debe ser concebida
como una empresa del Gobierno,
porque este no es su dueño.
La CSS
es la empresa más grande
del país, grande en número
de accionistas y grande
en estructura: poco más
de 21 mil empleados y
647 millones de dólares
en ingresos. La Caja debe
administrarse como una
empresa privada, pero
lamentablemente ha sido
controlada y manejada
dentro de la cultura organizacional
ineficiente del Gobierno.
La directiva, y los principales
cargos ejecutivos deben
ser designados como se
hace en las grandes empresas
del mundo. El Seguro Social,
la gran empresa de los
panameños debe ser tan
rentable como lo han sido
las grandes empresas privadas
en Panamá. Un Seguro Social
rentable significa calidad
en la atención, en las
medicinas, en las consultas,
las operaciones, laboratorios
y todos sus servicios.
En Panamá
nuestros gerentes y dueños
de empresas son responsables
de la administración de
empresas que producen
ingresos anuales menores
de $4 millones de dólares,
esto es aproximadamente
el 95% de las empresas
del país. En contraste,
el Boletín de Prensa de
la CSS indica que "la
Dirección Nacional de
Ingresos de la CSS obtuvo
recaudaciones por el orden
de los mil 105.7 millones
de balboas". Imagínese
lo que puede estar pasando
en una empresa del tamaño
de la CSS que es responsabilidad
de un solo hombre que
debe administrarla con
criterios de administración
pública y sin la experiencia
empresarial que exige
tal responsabilidad.
En mi
opinión, bajo la estructura
actual, existen pocos
gerentes profesionales
en nuestro país que tienen
la experiencia para administrar
la CSS eficientemente.
Es que es importante poner
en perspectiva su compleja
y diversificada operación.
La CSS introduce al país
medicamentos, equipo médico,
material quirúrgico y
otros productos y suministros
relacionados; opera una
fábrica de medicamentos
-que acaba de ser cerrada,
por las razones de todos
conocidas-. Adicionalmente,
distribuye estos productos
a los hospitales y policlínicas;
también administra hospitales,
consultas, farmacias y
laboratorios. Como si
fuera poco, maneja un
negocio importante de
bienes raíces; varios
restaurantes y lavanderías,
y es posible que se me
escape alguna otra actividad.
No conozco a ningún empresario
en Panamá que maneje una
organización tan compleja
como esta. Es que son
demasiados negocios diferentes
bajo una misma cabeza.
Si esta
estructura no cambia los
accionistas del Seguro
Social jamás podrán recibir
una atención médica adecuada
y los periódicos continuarán
publicando noticias escalofriantes.
Lo invito a que visite
el sitio de internet del
diario La Prensa y coloque
en el buscador de noticias:
CSS inventarios; encontrará
noticias de por lo menos
cinco años hasta la fecha,
le aseguro que al leerlas
todas juntas podrá tener
una mejor idea del grave
problema que estamos enfrentando.
¿Cuántas empresas pueden
continuar operando después
de administrar en forma
tan ineficiente sus inventarios?
Eso, señores, quiebra
cualquier empresa.
Para
salvar la CSS es necesario
hacer una reestructuración
total. Crear Unidades
Económicas de Negocios
(UEN) independientes y
eficaces que realicen
las distintas funciones
que hoy realiza este gran
monstruo ineficiente,
lento y costoso. Poner
al frente de cada una
de estas UEN a gerentes
seleccionados con criterios
altamente profesionales.
Dicho de otra manera,
cortarle todos los brazos
a este gran pulpo y manejarlo
como unidades independientes.
Para esto, lo primero
que se debe hacer es crear
una nueva ley que permita
realizar todos los cambios
profundos que no se pueden
postergar. En esta nueva
estructura de la CSS cada
hospital tendría una organización
que aseguraría una operación
eficiente a una empresa
central a cargo de los
hospitales, de igual forma
operarían los laboratorios,
los consultorios y las
demás actividades señaladas
arriba. Cada una de estas
actividades sería operada
y gerenciada como unidades
independientes con un
objetivo claro, ser eficientes.
Esta
es la ruta al éxito. Crear
UEN que operen en forma
independiente respondiendo
a una gestión integral,
contando cada una con
un gerente y una junta
directiva comprometida
con los más altos índices
de honestidad, transparencia
y excelencia.
Salvar
la Caja de Seguro Social
debe ser responsabilidad
de todos, un compromiso
por brindar a las mayorías
un servicio de salud de
primer mundo. En Panamá
tenemos poca población
y muchos recursos económicos
pero mal administrados;
verdaderamente es un irrespeto
las cosas que están sucediendo
en el país. Quienes no
pueden pagar por atención
médica privada o comprar
sus medicamentos merecen
respeto, todos han sido
muy pacientes y esto no
va a durar para siempre.
Esto
no va a ser fácil, como
tampoco lo es una operación
de corazón abierto, pero
hay que hacer lo que hay
que hacer. Mañana será
tarde.
El autor
es economista y fue administrador
de la ARI.
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28/09/06
UN BUEN PLAN NACIONAL DE
DESAROLLO
Por: Roberto Alfaro Estripeaut
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PARECE MENTIRA que en
este país de las maravillas
donde existe tanto talento
empresarial, tantos gremios,
clubes cívicos, partidos
políticos, asociaciones
y fundaciones para apoyar
o proteger el universo
de personas, animales
o cosas que nos rodean,
no encontramos un tema
que verdaderamente nos
una o un líder que nos
guíe. Seguimos cada uno
y cada grupo por su cuenta
haciendo lo que creemos
es lo justo, otros criticando
lo que hacen los demás
y algunos esperando que
el gobierno de turno nos
resuelva sus problemas.
Mientras
tanto los años pasan y
como productos aislados
de algunas mentes ingeniosas
y trabajadoras crece un
Panamá moderno y diferente
al resto de la región.
Algunas de estas ideas
individuales tienen éxito
otras no, pero no hay
duda que cada vez estas
se tornan más grandes
y ambiciosas, últimamente
la palabra de moda es
"Megaproyectos".
Muy pronto tocaremos las
nubes desde los rascacielos
y no alcanzaran las aceras
por donde caminar ni habrá
donde estacionar (Punta
Paitilla), pero que mas
da si desde tan arriba
no se verán ni los huecos
en las calles.
Mi padre
me decía que había que
tener cuidado con el crecimiento,
que entre mas alto eres
mas dura es la caída.
Todos hablamos de que
las cosas antes eran mejores
o por lo menos los problemas
más sencillos de resolver,
yo recuerdo cuando la
puerta de nuestra casa
en el centro de la ciudad
(Parque Urraca) permanecía
durante todo el día sin
tranca, vivíamos sin temor,
entrábamos y salimos a
nuestro antojo. Los políticos,
si bien es cierto tampoco
resolvían los problemas
del país, se sentaban
a comer sancocho y tomar
cerveza con el pueblo
debajo de cualquier palo
de mango pues no había
apuro, celulares, ni grandes
diferencias sociales o
por lo menos no se hacía
tanta ostentación de poder
ni de riqueza. A medida
que nos alejamos de esas
viejas costumbres y nos
complicamos la vida, tenemos
menos tiempo de pensar
en los demás, los problemas
sociales y la brecha económica
se hace más grande. Los
altos ejecutivos y los
políticos delegan más
y más en terceros y pierden
así el contacto directo
con la realidad, con sus
clientes o con sus bases.
En 1968,
hace unos treinta y ocho
años, presencié el primer
zarpazo en contra de nuestro
sistema democrático y
recuerdo que había en
ese entonces mucha gente
insatisfecha de la clase
política, muchos inicialmente
estuvieron de acuerdo
con el golpe militar y
más adelante se arrepintieron.
La juventud que no vivió
esa época esta propensa
a caer en el mismo canto
de sirena y siento que
la historia se puede repetir
en espiral si no hacemos
mucho más de lo que estamos
haciendo.
Hace
casi una veintena de años
fui invitado en calidad
de empresario a participar
en los primeros intentos
de hacer un "Plan
Nacional de Desarrollo",
con gran entusiasmo participé
en algunas reuniones como
las de Bambito y Coronado,
igualmente después formé
parte del equipo en la
preparación de los programas
de gobierno de Endara
y de Moscoso. En todos
ellos se plasmó la intención
de reducir la brecha entre
ricos y pobres, de dedicar
gran parte de los recursos
del Estado en inversiones
sociales, pero lastimosamente
no solo de intenciones
vive el hombre. Cuando
uno está encima del potro
las cosas son diferentes
y los ingresos del estado
no alcanzan sino para
pagar planillas y deuda,
no hay espacio para pedir
prestado y solo un porcentaje
de los ciudadanos pagamos
impuesto sobre la renta.
De vez en cuando se aumentan
los impuestos, pero los
nuevos recursos rápidamente
encuentran quienes buscan
mejores salarios y se
convierten en gastos de
operación. Es claro que
la única forma en que
un proyecto tenga éxito
es si tiene los fondos
para poder desarrollarlo,
de tal manera gobierno
tras gobierno ven sus
planes quedar en eso,
buenas intenciones. No
tenemos que inventar la
rueda, de una u otra forma
los problemas y sus soluciones
son las mismas, solo hay
que sacar al sol los planes
anteriores y actualizarlos.
Entonces
se preguntaría el lector,
¿ para que otro intento
más?, ¿ por qué el presidente
de la APEDE convoca a
gremios, estudiantes,
asociaciones, partidos,
iglesia a iniciar un diálogo
y preparar un nuevo Plan
de Desarrollo Nacional
? La respuesta para mi
es muy simple; los cálculos
hechos por expertos demuestran
que en unos cuantos años
el Tesoro Nacional estará
recibiendo unos mil millones
al año de los excedentes
del Canal y por lo tanto
se nos presenta una oportunidad
de oro para que las fuerzas
vivas del país le digan
al gobierno y a los políticos
que basta ya de esperar,
que ha llegado la hora
de que esa gran cantidad
de dineros frescos se
utilicen en beneficio
de las clases más necesitadas.
Que iniciemos
desde ya un plan coherente,
consensuado, dinámico,
con asignación de fondos
directos, a corto, mediano
y largo plazo, que de
una vez por todas se comience
a cerrar la gran brecha
que por años hemos creado
y que no puede seguir
en pausa. Mediante ese
compromiso ético moral
con la patria, que será
la esperanza de los panameños
más humildes y la paz
social para el resto de
nosotros, se asignarán
parte de los ingresos
anuales provenientes del
Canal a las necesidades
prioritarias que se establezcan
en dicho plan, cuyo objetivo
será resolver los problemas
del transporte, vivienda,
educación, salud, carreteras,
acueductos, seguridad,
justicia, etc. Que estos
proyectos tengan su presupuesto
separado del fondo común
del estado, administrados
por un ente independiente
(PNUD), con la debida
supervisión de quienes
formen parte del Pacto
y en colaboración con
las diferentes instituciones
del Estado.
El presidente
Torrijos ha dicho que
después del referéndum
se haría este nuevo intento,
el problema es que lastimosamente
ya Pedro pueblo no cree
en las promesas de políticos,
ni en las instituciones
del Estado, ni en los
empresarios y como consecuencia
debe hacerse un compromiso
formal previo al referéndum
de manera que vayamos
todos a las urnas a votar
por una solución a los
grandes problemas del
país y que todos sintamos
que esa obra es realmente
para nuestro beneficio
no del mundo. Un buen
"Plan Nacional de
Desarrollo", con
fechas de cumplimiento
y fondos adecuados para
llevarlo a cabo en 20
años plazo, sería sin
duda la válvula de escape
a la olla de presión que
hay en las calles.
El autor
es Ex-Ministro de Estado
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7/09/06
INVIERTA EN PANAMA. YA
Por: julio Ross Anguizola |
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En lo primero que debemos
invertir los panameños
es en tiempo para darnos
cuenta de lo que está
sucediendo en el país
y planificar cómo podemos
participar. Debemos saber
que la afluencia de extranjeros
a Panamá y que las millonarias
inversiones que se realizan
y se realizarán en los
próximos años van a cambiar
el Panamá que conocemos.
El punto es que no podemos
darnos el lujo de "ver
pasar la procesión"
y no participar en ella,
ni tampoco "ver los
toros desde la barrera".
Entonces los dueños de
empresas deben tener presente
que las cosas van a cambiar
y que deben tomar decisiones
importantes. Una alternativa
para su negocio es venderlo;
pero ¿Quiénes deben considerar
vender total o parcialmente
su empresa? En mi opinión
son tres tipos de empresarios:
Los que
tienen problemas de sucesión;
los que tienen negocios
exitosos; y los que tienen
problemas financieros.
En este
artículo hago referencia
a los que desean dejar
como herencia la empresa
a sus hijos o familiares.
Un empresario
me transmitió su preocupación
por el futuro del negocio,
el cual, durante años
había operado con éxito.
Su hermano y él habían
considerado la posibilidad
de retirarse, pero les
preocupaba la relación
de sus cinco hijos, la
cual no era tan buena
como la que ellos habían
mantenido. ¿Como asegurarles
una renta y mantener operando
el negocio? La solución
la encontraron al considerar
vender más del 50% del
negocio a un grupo inversionista
interesado en administrar
la empresa. De esta forma
ellos mantendrían un porcentaje
de acciones, podrían participar
en la directiva y cobrar
dividendos anuales. Luego
de su fallecimiento, sus
hijos heredarían las acciones
y, por tanto, una renta.
Otra
solución pudo ser vender
el negocio a los hijos.
Simple y práctico. De
esta forma los jóvenes
se encargan del negocio
y pagan sus acciones mediante
un préstamo bancario;
los "viejos"
pueden continuar apoyándolos
como asesores, brindando
buenos consejos, pero
no imponiendo acciones.
En mi opinión, esta es
una figura excelente porque
delimita en forma clara
el papel de quiénes continuarán
el negocio y quiénes saldrán
del mismo.
En esta
figura no sucede lo que
con frecuencia se observa
en muchas empresas: el
padre "decide retirarse"
y dejar a su hijo a cargo.
Porque le ha regalado
el negocio, el padre se
siente con autoridad para
con frecuencia inmiscuirse
en los asuntos de la empresa.
En mi
experiencia como consultor
solo he conocido un caso
en donde el padre que
decidió retirarse respetó
su propia decisión y permitió
que el hijo tomara las
riendas de la empresa.
Esto no quiere decir que
no existan otros casos,
pero son muchos los que
dicen querer retirarse,
pero en la práctica no
saben cómo hacerlo. Con
las mejores intenciones
continúan interviniendo
en el negocio y esto impide
el desarrollo del hijo
y del negocio.
En Panamá
tenemos excelentes ejemplos
de éxito de empresas que
son dirigidas por una
nueva generación. Todos
en el país conocemos de
empresas donde el impulso
de la nueva generación
las han hecho crecer y
ser más rentables. También
somos testigos de algunos
casos que han resultado
verdaderos descalabros
financieros en donde la
nueva generación ha funcionado
con el viejo dicho de
"lo que nada nos
cuesta, hagámoslo fiesta".
La historia financiera
reciente de Panamá da
fe de esto.
Mi experiencia
en este tema me permite
recomendarles que al momento
de retirarse realicen
un estudio para establecer
el verdadero valor del
negocio y que lo vendan
a los hijos o familiares
que tengan verdaderos
deseos de continuarlo.
Si el negocio es financieramente
sano, no tendrán problema
para que un banco financie
la compra de las acciones.
Si por el contrario se
considera que el negocio
puede tener dificultades
para obtener crédito bancario,
entonces, se ofrece en
garantía el valor recibido
por la venta de las acciones.
Se coloca un depósito
a plazo fijo a nombre
de los padres para garantizar
la deuda de la empresa
por la compra/venta de
las acciones. Se pacta
un préstamo con amortizaciones
mensuales para que los
padres, cada cierto tiempo,
retiren los fondos liberados
del depósito. Siendo esta
una operación netamente
comercial, sería recomendable
que mientras los fondos
de los padres estén garantizando
la deuda de la empresa,
estos tomen en garantía
las acciones que han vendido.
El autor
es economista y consultor
de empresa
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24/08/06
MIGRACION DE OPORTUNIDADES
Por: julio Ross Anguizola |
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Cada día llegan a nuestro
país extranjeros decididos
a radicarse de manera
definitiva en nuestra
tierra, muchos de estos
pueden estar muy interesados
en continuar trabajando,
para lo cual, comprar
una empresa en operación
sería una alternativa
muy atractiva. Por esta
razón es importante considerar
la venta de su empresa,
ya que, esto puede ser
un negocio muy atractivo.
Su empresa no tiene que
ser tan grande como el
Banistmo, sin embargo,
después de largos años
de trabajo venderla puede
ser una buena alternativa
por el valor que la misma
ha acumulado. Para saberlo
con certeza, es necesario
realizar un estudio para
establecer "el valor
de la empresa" (estudio
de valoración).
Durante
el último año he recibido
solicitud de un número
importante de empresarios
interesados en este tema,
lo cual contrasta con
años anteriores en que
la práctica generalizada
era fijar el precio al
ojímetro o por medio de
metodologías obsoletas.
A pesar de este cambio
de enfoque muchos mantienen
la idea de que el valor
de la empresa está dado
por la diferencia entre
activos y pasivos, o sea,
el valor neto o patrimonio.
Otros un poco más "modernos"
multiplican el patrimonio
por un número mágico:
dos, tres, cuatro, para
de esta manera concluir
que el valor de la empresa
es tres o cuatro veces
el valor de su patrimonio;
otros buscan establecer
el valor de la empresa
por el lado de las ventas
e indicaban que el valor
de la empresa era una
o dos veces lo que vendió
el año pasado y algo similar
se hace con las ganancias.
Lo cierto es que estos
son métodos que fueron
utilizados por años y
cumplieron su propósito;
sin embargo, hoy día los
empresarios tienen a su
disposición nuevas metodologías
financieras para establecer
el valor de su empresa
desde una perspectiva
apegada a la realidad
del mercado y a la capacidad
de la empresa de generar
dividendos para quienes
estén dispuestos a invertir
en ella.
Observemos
este ejemplo muy simple:
Suponga que compra con
sus ahorros un camión
para mezclar concreto
por 100 mil dólares; pregúntese,
¿por qué está dispuesto
a pagar por ese equipo
100 mil dólares? La respuesta
parece obvia: usted está
esperando obtener por
esa inversión un rendimiento
mayor al obtenido por
mantener ahorrado ese
dinero; dicho de otra
forma, tiene la esperanza
de que ese equipo va a
generar en el futuro los
ingresos netos suficientes
para recuperar el dinero
invertido, producir lo
que el banco me estaba
pagando por mis ahorros
y además producir un dinero
extra que sería el premio
por haber arriesgado los
100 mil dólares.
La existencia
de ese dinero extra sería
la razón por la cual me
arriesgaría a retirar
mis ahorros del banco
y "arriesgarlo"
en la compra del camión;
de no existir ese valor
adicional sería más conveniente
mantener el dinero en
el banco. Observe que
la única razón por la
que pagaría los 100 mil
dólares por la concretera
(el camión) es porque
usted espera recibir a
cambio más de lo invertido;
dicho de otra manera,
el valor de la concretera
dependerá de lo que usted
espera producir con ella.
Nadie pagaría 100 mil
dólares por la concretera,
si todos los cálculos
y estudios de mercado
indicasen que solo se
podrían obtener de su
uso 50 mil dólares. El
valor del equipo para
usted está en función
de los rendimientos que
espera recibir quien lo
compra. No importa si
en los libros de contabilidad
el equipo vale 100 mil
dólares, su valor real
para usted sería de 50
mil dólares.
Este
mismo proceso de análisis
funciona cuando se vende
o compra una empresa.
El valor de la empresa
está en función no de
lo que indican sus libros
contables, sino en función
de su capacidad de producir
dividendos, o lo que es
lo mismo, producir riqueza
para sus accionistas.
Es el
potencial de generar riqueza
en el futuro lo que determina
el valor real de una empresa,
y no lo que indiquen los
balances financieros del
pasado.
El autor
es Economista, Consultor
de empresas y socio de
Interglobal Consulting
Group.
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29/06/06
MEGAINVERSIONES
Por: julio Ross Anguizola |
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Un país no es otra cosa
que una gran empresa que
debe ser administrada
eficientemente para beneficio
de todos sus accionistas
(todos los ciudadanos).
Con esta idea en mente,
quiero compartir algunas
reflexiones sobre la importancia
de evaluar las mega inversiones
que requiere el país para
su desarrollo.
En la
reciente graduación de
la maestría ejecutiva
en administración de empresas
del Incae realizada en
las instalaciones de la
Autoridad del Canal, el
Dr. Roberto Artavia indicó
que "Panamá puede
convertirse en el primer
país desarrollado de Latinoamérica".
Esta visión de nuestro
país, dada por un especialista
de su talla, debe hacernos
reflexionar sobre aquellas
cosas que podemos lograr,
siempre y cuando trabajemos
organizadamente, dentro
de un plan de desarrollo
nacional que nos permita
establecer metas audaces,
difíciles e importantes
(MADI).
Las inversiones
en los sectores productivos
(público o privado) deben
tener como objetivo claro
aumentar la rentabilidad
de sus accionistas. En
el caso del sector público,
los accionistas somos
todos los ciudadanos,
por tanto, estas inversiones
deben responder a una
estrategia de país y deben
ser cuidadosamente planeadas
y ejecutadas con precisión
y sentido de responsabilidad,
tal como se hace con las
inversiones privadas.
En mi
experiencia como consultor
de empresas he conocido
de no pocos casos en los
que inversiones realizadas
para crecer, produjeron
inestabilidad financiera
y algunas de estas empresas
fueron intervenidas, vendidas
o cerradas. Las razones
fueron distintas, pero
todas tuvieron un denominador
común: sobredimensionaron
la capacidad instalada.
Nunca lograron los ingresos
necesarias para justificar
(pagar) la inversión.
Invertir
en activos sin medir con
precisión el mercado es
irresponsable y representa
un gran riesgo. Estrangulamos
la empresa y, por lo tanto,
el beneficio esperado
por los accionistas. ¿Y
qué sentido tiene una
inversión que no producirá
dividendos? Obviamente,
no tiene ningún sentido.
Este
análisis es tan válido
para el sector privado
como para el sector público
en donde existen inversiones
que deben producir excedentes
para ser reutilizados
en inversiones públicas
de carácter social; este
aumento en la calidad
de vida de toda o parte
de la población representaría
los dividendos que reciben
los accionistas en una
empresa privada.
En las
inversiones públicas se
hace énfasis en la creación
de nuevos empleos por
el impacto positivo para
la población, y de paso
para el Gobierno. Sin
embargo, en este tipo
de inversión, los accionistas
(todos los ciudadanos
incluyendo por supuesto
a las autoridades) debemos
poner atención en los
resultados anuales producidos.
Esto es, no solo concentrarnos
en los efectos de la construcción
del proyecto, sino, en
los que se espera que
produzca anualmente. Esto
es de gran importancia
para evitar que inversiones
productivas (pensadas
y presentadas a los ciudadanos
como mecanismos para mejorar
su situación financiera)
se conviertan en una pesadilla,
aumentando la deuda pública
y el presupuesto operativo,
lo que trae consigo un
efecto negativo en la
economía, produce bajos
salarios y reducción en
los presupuestos de inversión
en sectores sensibles
como salud, educación,
etc.
Estas
reflexiones nos llevan
al caso específico del
megapuerto de Farfán con
capacidad proyectada de
2.4 millones de TEUS (contenedores
de 20 pies). Me preocupan
particularmente las inversiones
que debe realizar el Gobierno
para adecuar el área,
de igual forma me preocupa
que sobredimensionemos
la oferta de manejo de
contenedores en el corto
plazo, la que podría superar
los 6.0 millones de TEUS,
si se considera el reciente
anuncio de un nuevo megapuerto
en Capira con inversión
de 436 millones de dólares.
Contar
con una capacidad de movimiento
que superará los 6.0 millones
de TEUS en el Pacífico
no me asegura que la voy
a utilizar. ¿Existe la
posibilidad de sobredimensionar
la oferta en el corto
plazo? ¿Puede esto afectar
los ingresos del Estado?
¿Se cuenta con estudios
que indican la existencia
de un mercado que justifica
realizar la inversión
hoy sin correr el riesgo
de sobredimensionar la
oferta? ¿Que seguridad
tengo de generar una mayor
empleomanía y nuevos ingresos
para el fisco? Si se realiza
la inversión en el Canal,
¿sería necesario este
nuevo megapuerto? ¿Qué
dicen los estudios de
mercado?
De manera
muy respetuosa quiero
solicitarle a las autoridades
que hasta que no se tengan
respuestas a todas las
preguntas planteadas en
este artículo, y nos aseguremos
de que no existe el riesgo
de sobredimensionar la
oferta, no cometamos el
error de asumir el riesgo
de construir un megapuerto
que sin duda afectará
un negocio exitoso como
el turismo.
¿Megapuerto
o inversión turística?
Sin duda, ambas estrategias
son correctas, pero tengo
que insistir en que no
deben desarrollarse ambas
en la misma área.
Las inversiones
en turismo están rindiendo
frutos concretos, aumentando
el empleo y produciendo
efectos tangibles en diferentes
sectores del país. ¿Por
qué correr riesgos innecesarios?
El autor
es economista y fue administrador
de la Autoridad de la
Región Interoceánica.
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26/05/06
MEGAPUERTO O TURISMO ¿CUAL
ES EL CAMINO?
Por: julio Ross Anguizola |
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Una nueva inversión representa
flujo de dinero, generación
de puestos de trabajo
y un efecto multiplicador
en la economía.
Nunca
antes estuvimos tan conscientes
del gran potencial que
representa el desarrollo
portuario para el país.
Hoy Panamá es una potencia
latinoamericana en el
manejo de contenedores
y actualmente se realizan
millonarias inversiones
para aumentar la capacidad
instalada en el Caribe
y en el Pacífico.
Por otra
parte, la afluencia de
inversiones extranjeras
en el sector inmobiliario
es extraordinaria. Sin
lugar a dudas nunca hemos
vivido en Panamá una experiencia
similar, los ejemplos
de Boquete y de Bocas
del Toro son claros. Por
la costa del Pacífico
y la del Caribe, los inversionistas
están dispuestos a pagar
sumas de dinero que hace
apenas dos años no podíamos
imaginarnos. Panamá es
un paraíso que ya fue
descubierto y creo que
la mayoría de los panameños
no podemos imaginarnos
cómo será nuestro país
dentro de tres años.
Desde
esta perspectiva optimista
de nuestro futuro como
país deseo compartir algunas
reflexiones con un enfoque
de estrategia y gerencia
de recursos.
En 1996,
con una inversión millonaria
se concluyó el "Plan
General de Uso, Conservación
y Desarrollo del Área
del Canal". Este
estudio fue la base para
realizar las ventas y
asignaciones de tierras
durante la existencia
de la ARI. Este mismo
documento incluyó el uso
de las tierras en el lado
este y oeste de la entrada
por el Pacífico al Canal:
Amador, incluidas las
tres islas, Punta Guinea,
Farfán, Punta Batele,
Palo Seco y Kobbe serían
áreas de uso "Centro
Urbano y Centro Urbano
Vecinal" que incluyen
el desarrollo de operaciones
turísticas, mas no así
operaciones industriales.
También
en 1996 se concluye el
"Plan Estratégico
para el Desarrollo Turístico
de Fuerte Amador",
en donde se han realizado
millonarias inversiones
y en donde hace pocos
días se aseguró el financiamiento
para concluir las obras
del Museo de la Biodiversidad
que debe aportar un importante
flujo de turistas al país.
Al otro
lado oeste de la entrada
del Canal se inauguró
recientemente un hotel
5 estrellas con una inversión
millonaria. Todo este
desarrollo turístico siguiendo
los lineamientos establecidos
en el Plan General.
También,
en mi administración en
la ARI promovimos con
éxito el desarrollo turístico
de estas tierras y se
recibieron propuestas
formales que al momento
de mi salida ya se estaban
analizando. Un gran desarrollo
turístico en la entrada
pacífica del Canal, del
lado este y oeste. Visto
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