• Interesados en vender total o parcialmente su empresa




  • Incremente la eficiencia de su empresa.



  • Asesoría especializada en aspectos Legales,
    Comerciales y Económicos
 
       
  23/01/07
STAKEHOLDERS
Por: Roberto Alfaro Estripeaut
 
 

El nuevo termino que han encontrado los economistas para impresionarnos y planear nuestras futuras estrategias de negocios es el de “Stakeholders” que traducido al español seria algo así como, “Socios del Entorno”. Como normalmente sucede la rueda ya esta inventada lo nuevo es el termino, solo que ahora se han tomado el tiempo para estudiar la importancia que en el resultado de ganancias y perdidas (P&L) y en la evaluación de las empresas, tienen los programas de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) que muchas corporaciones vienen desarrollando desde hace algún tiempo.

Los resultados de las investigaciones reflejan que las empresas más exitosas son aquellas que constantemente consultan la opinión de sus consumidores, modifican sus productos de acuerdo a las exigencias del mercado y trabajan en conjunto y apoyando las comunidades donde están establecidas. Estas acciones empresariales producen con el tiempo una positiva percepción pública que se traduce en confianza y fidelidad de los consumidores.

Estas buenas prácticas corporativas tienen su costo y requieren para su implementación efectiva la dedicación de tiempo y esfuerzo a los mas altos niveles de la administración, pero al final dan excelentes resultados que muchas veces son difíciles de contabilizar pero que bien vale la pena la inversión.

La necesidad de competir en un mundo globalizado nos obliga cada vez mas a alejarnos de las prácticas de operar nuestras empresas como tiendas de chino y a trabajar de cara al entorno en que vivimos, con transparencia y planificación.

Hoy día las acciones de las empresas en el mercado bursátil crecen de valor más en relación con la percepción de los mencionados stakeholders que de acuerdo a su valor real en activos. La prueba es que las acciones en la bolsa bajan o suben de un momento para otro más influenciadas por las noticias en los medios de comunicación, que por las realidades económicas de las mismas.

Por supuesto que una de las formas más directas de demostrar que una empresa esta cumpliendo con todas las exigencias de producción, ecología y socialización es a través de las conocidas certificaciones internacionales como es el caso del ISO 9001, sin embargo obtener estas muchas veces no es económicamente factibles para empresas medianas o pequeñas. De igual manera les puedo garantizar que para mejorar la imagen de una marca o producto no es necesario obtener dicha certificación internacional, pues como mencioné anteriormente la percepción del consumidor resulta ser el factor mas importante.

Cuales son entonces esos factores tan importantes que hacen la diferencia cuando un comprador se acerca a un anaquel y retira un producto sin pestañar. No son otras que darle la debida atención que cada sector o stakeholder tiene dentro de la operación diaria de una empresa, como por ejemplo:

Empleados; preservar las buenas relaciones obrero patronales y el pago de un justo salario.
Suplidores; pagar bien las cuentas y ayudarles a mejorar la calidad de los materiales que compramos.
Gobierno; mantener los pagos de impuestos y servicios al día y cumplir con las leyes vigentes.
Medio ambiente; tomar medidas para preservar un área de trabajo sana y evitar contaminar el ambiente.
Comunidad; sostener contacto directos con los miembros de la comunidad y apoyar obras sociales.
Consumidores; consultar a los clientes (focus groups) y responder de inmediato a las reclamaciones.
Medios de comunicación; tener contacto permanente con los medios y enfrentar las críticas públicas.

Cuando estas prácticas de hacer negocios se vuelven rutina para el personal de la empresa los buenos resultados son permanentes y los usuarios del servicio o producto difícilmente cambian sus hábitos de compra. De igual forma los bancos prestan a mejores términos y los inversionistas confían mas al momento de decidir donde colocar sus dineros. No me queda duda que los programas de responsabilidad social empresarial son bajo todo punto de vista, una excelente inversión.

El autor es Ex-Ministro de Estado




09/12/06
UNA CIRUJIA MAYOR PARA LA CSS
Por: julio Ross Anguizola

 

 
 

La estructura de cualquiera empresa debe responder a las necesidades de sus accionistas (sus dueños). La Caja de Seguro Social no lo hace. Los principales accionistas de la Caja somos los asegurados, quienes compramos nuestra participación con las cuotas aportadas. Las empresas y el Gobierno son accionistas (porque también aportan) que a la vez actúan como recaudadores de las cuotas. La CSS es una empresa pública (porque pertenece a todos los que aportamos cuotas) que no debe ser concebida como una empresa del Gobierno, porque este no es su dueño.

La CSS es la empresa más grande del país, grande en número de accionistas y grande en estructura: poco más de 21 mil empleados y 647 millones de dólares en ingresos. La Caja debe administrarse como una empresa privada, pero lamentablemente ha sido controlada y manejada dentro de la cultura organizacional ineficiente del Gobierno. La directiva, y los principales cargos ejecutivos deben ser designados como se hace en las grandes empresas del mundo. El Seguro Social, la gran empresa de los panameños debe ser tan rentable como lo han sido las grandes empresas privadas en Panamá. Un Seguro Social rentable significa calidad en la atención, en las medicinas, en las consultas, las operaciones, laboratorios y todos sus servicios.

En Panamá nuestros gerentes y dueños de empresas son responsables de la administración de empresas que producen ingresos anuales menores de $4 millones de dólares, esto es aproximadamente el 95% de las empresas del país. En contraste, el Boletín de Prensa de la CSS indica que "la Dirección Nacional de Ingresos de la CSS obtuvo recaudaciones por el orden de los mil 105.7 millones de balboas". Imagínese lo que puede estar pasando en una empresa del tamaño de la CSS que es responsabilidad de un solo hombre que debe administrarla con criterios de administración pública y sin la experiencia empresarial que exige tal responsabilidad.

En mi opinión, bajo la estructura actual, existen pocos gerentes profesionales en nuestro país que tienen la experiencia para administrar la CSS eficientemente. Es que es importante poner en perspectiva su compleja y diversificada operación. La CSS introduce al país medicamentos, equipo médico, material quirúrgico y otros productos y suministros relacionados; opera una fábrica de medicamentos -que acaba de ser cerrada, por las razones de todos conocidas-. Adicionalmente, distribuye estos productos a los hospitales y policlínicas; también administra hospitales, consultas, farmacias y laboratorios. Como si fuera poco, maneja un negocio importante de bienes raíces; varios restaurantes y lavanderías, y es posible que se me escape alguna otra actividad. No conozco a ningún empresario en Panamá que maneje una organización tan compleja como esta. Es que son demasiados negocios diferentes bajo una misma cabeza.

Si esta estructura no cambia los accionistas del Seguro Social jamás podrán recibir una atención médica adecuada y los periódicos continuarán publicando noticias escalofriantes. Lo invito a que visite el sitio de internet del diario La Prensa y coloque en el buscador de noticias: CSS inventarios; encontrará noticias de por lo menos cinco años hasta la fecha, le aseguro que al leerlas todas juntas podrá tener una mejor idea del grave problema que estamos enfrentando. ¿Cuántas empresas pueden continuar operando después de administrar en forma tan ineficiente sus inventarios? Eso, señores, quiebra cualquier empresa.

Para salvar la CSS es necesario hacer una reestructuración total. Crear Unidades Económicas de Negocios (UEN) independientes y eficaces que realicen las distintas funciones que hoy realiza este gran monstruo ineficiente, lento y costoso. Poner al frente de cada una de estas UEN a gerentes seleccionados con criterios altamente profesionales. Dicho de otra manera, cortarle todos los brazos a este gran pulpo y manejarlo como unidades independientes. Para esto, lo primero que se debe hacer es crear una nueva ley que permita realizar todos los cambios profundos que no se pueden postergar. En esta nueva estructura de la CSS cada hospital tendría una organización que aseguraría una operación eficiente a una empresa central a cargo de los hospitales, de igual forma operarían los laboratorios, los consultorios y las demás actividades señaladas arriba. Cada una de estas actividades sería operada y gerenciada como unidades independientes con un objetivo claro, ser eficientes.

Esta es la ruta al éxito. Crear UEN que operen en forma independiente respondiendo a una gestión integral, contando cada una con un gerente y una junta directiva comprometida con los más altos índices de honestidad, transparencia y excelencia.

Salvar la Caja de Seguro Social debe ser responsabilidad de todos, un compromiso por brindar a las mayorías un servicio de salud de primer mundo. En Panamá tenemos poca población y muchos recursos económicos pero mal administrados; verdaderamente es un irrespeto las cosas que están sucediendo en el país. Quienes no pueden pagar por atención médica privada o comprar sus medicamentos merecen respeto, todos han sido muy pacientes y esto no va a durar para siempre.

Esto no va a ser fácil, como tampoco lo es una operación de corazón abierto, pero hay que hacer lo que hay que hacer. Mañana será tarde.

El autor es economista y fue administrador de la ARI.



  28/09/06
UN BUEN PLAN NACIONAL DE DESAROLLO
Por: Roberto Alfaro Estripeaut
 
 

PARECE MENTIRA que en este país de las maravillas donde existe tanto talento empresarial, tantos gremios, clubes cívicos, partidos políticos, asociaciones y fundaciones para apoyar o proteger el universo de personas, animales o cosas que nos rodean, no encontramos un tema que verdaderamente nos una o un líder que nos guíe. Seguimos cada uno y cada grupo por su cuenta haciendo lo que creemos es lo justo, otros criticando lo que hacen los demás y algunos esperando que el gobierno de turno nos resuelva sus problemas.

Mientras tanto los años pasan y como productos aislados de algunas mentes ingeniosas y trabajadoras crece un Panamá moderno y diferente al resto de la región. Algunas de estas ideas individuales tienen éxito otras no, pero no hay duda que cada vez estas se tornan más grandes y ambiciosas, últimamente la palabra de moda es "Megaproyectos". Muy pronto tocaremos las nubes desde los rascacielos y no alcanzaran las aceras por donde caminar ni habrá donde estacionar (Punta Paitilla), pero que mas da si desde tan arriba no se verán ni los huecos en las calles.

Mi padre me decía que había que tener cuidado con el crecimiento, que entre mas alto eres mas dura es la caída. Todos hablamos de que las cosas antes eran mejores o por lo menos los problemas más sencillos de resolver, yo recuerdo cuando la puerta de nuestra casa en el centro de la ciudad (Parque Urraca) permanecía durante todo el día sin tranca, vivíamos sin temor, entrábamos y salimos a nuestro antojo. Los políticos, si bien es cierto tampoco resolvían los problemas del país, se sentaban a comer sancocho y tomar cerveza con el pueblo debajo de cualquier palo de mango pues no había apuro, celulares, ni grandes diferencias sociales o por lo menos no se hacía tanta ostentación de poder ni de riqueza. A medida que nos alejamos de esas viejas costumbres y nos complicamos la vida, tenemos menos tiempo de pensar en los demás, los problemas sociales y la brecha económica se hace más grande. Los altos ejecutivos y los políticos delegan más y más en terceros y pierden así el contacto directo con la realidad, con sus clientes o con sus bases.

En 1968, hace unos treinta y ocho años, presencié el primer zarpazo en contra de nuestro sistema democrático y recuerdo que había en ese entonces mucha gente insatisfecha de la clase política, muchos inicialmente estuvieron de acuerdo con el golpe militar y más adelante se arrepintieron. La juventud que no vivió esa época esta propensa a caer en el mismo canto de sirena y siento que la historia se puede repetir en espiral si no hacemos mucho más de lo que estamos haciendo.

Hace casi una veintena de años fui invitado en calidad de empresario a participar en los primeros intentos de hacer un "Plan Nacional de Desarrollo", con gran entusiasmo participé en algunas reuniones como las de Bambito y Coronado, igualmente después formé parte del equipo en la preparación de los programas de gobierno de Endara y de Moscoso. En todos ellos se plasmó la intención de reducir la brecha entre ricos y pobres, de dedicar gran parte de los recursos del Estado en inversiones sociales, pero lastimosamente no solo de intenciones vive el hombre. Cuando uno está encima del potro las cosas son diferentes y los ingresos del estado no alcanzan sino para pagar planillas y deuda, no hay espacio para pedir prestado y solo un porcentaje de los ciudadanos pagamos impuesto sobre la renta. De vez en cuando se aumentan los impuestos, pero los nuevos recursos rápidamente encuentran quienes buscan mejores salarios y se convierten en gastos de operación. Es claro que la única forma en que un proyecto tenga éxito es si tiene los fondos para poder desarrollarlo, de tal manera gobierno tras gobierno ven sus planes quedar en eso, buenas intenciones. No tenemos que inventar la rueda, de una u otra forma los problemas y sus soluciones son las mismas, solo hay que sacar al sol los planes anteriores y actualizarlos.

Entonces se preguntaría el lector, ¿ para que otro intento más?, ¿ por qué el presidente de la APEDE convoca a gremios, estudiantes, asociaciones, partidos, iglesia a iniciar un diálogo y preparar un nuevo Plan de Desarrollo Nacional ? La respuesta para mi es muy simple; los cálculos hechos por expertos demuestran que en unos cuantos años el Tesoro Nacional estará recibiendo unos mil millones al año de los excedentes del Canal y por lo tanto se nos presenta una oportunidad de oro para que las fuerzas vivas del país le digan al gobierno y a los políticos que basta ya de esperar, que ha llegado la hora de que esa gran cantidad de dineros frescos se utilicen en beneficio de las clases más necesitadas.

Que iniciemos desde ya un plan coherente, consensuado, dinámico, con asignación de fondos directos, a corto, mediano y largo plazo, que de una vez por todas se comience a cerrar la gran brecha que por años hemos creado y que no puede seguir en pausa. Mediante ese compromiso ético moral con la patria, que será la esperanza de los panameños más humildes y la paz social para el resto de nosotros, se asignarán parte de los ingresos anuales provenientes del Canal a las necesidades prioritarias que se establezcan en dicho plan, cuyo objetivo será resolver los problemas del transporte, vivienda, educación, salud, carreteras, acueductos, seguridad, justicia, etc. Que estos proyectos tengan su presupuesto separado del fondo común del estado, administrados por un ente independiente (PNUD), con la debida supervisión de quienes formen parte del Pacto y en colaboración con las diferentes instituciones del Estado.

El presidente Torrijos ha dicho que después del referéndum se haría este nuevo intento, el problema es que lastimosamente ya Pedro pueblo no cree en las promesas de políticos, ni en las instituciones del Estado, ni en los empresarios y como consecuencia debe hacerse un compromiso formal previo al referéndum de manera que vayamos todos a las urnas a votar por una solución a los grandes problemas del país y que todos sintamos que esa obra es realmente para nuestro beneficio no del mundo. Un buen "Plan Nacional de Desarrollo", con fechas de cumplimiento y fondos adecuados para llevarlo a cabo en 20 años plazo, sería sin duda la válvula de escape a la olla de presión que hay en las calles.

El autor es Ex-Ministro de Estado



  7/09/06
INVIERTA EN PANAMA. YA
Por: julio Ross Anguizola
 
 

En lo primero que debemos invertir los panameños es en tiempo para darnos cuenta de lo que está sucediendo en el país y planificar cómo podemos participar. Debemos saber que la afluencia de extranjeros a Panamá y que las millonarias inversiones que se realizan y se realizarán en los próximos años van a cambiar el Panamá que conocemos. El punto es que no podemos darnos el lujo de "ver pasar la procesión" y no participar en ella, ni tampoco "ver los toros desde la barrera". Entonces los dueños de empresas deben tener presente que las cosas van a cambiar y que deben tomar decisiones importantes. Una alternativa para su negocio es venderlo; pero ¿Quiénes deben considerar vender total o parcialmente su empresa? En mi opinión son tres tipos de empresarios:

Los que tienen problemas de sucesión; los que tienen negocios exitosos; y los que tienen problemas financieros.

En este artículo hago referencia a los que desean dejar como herencia la empresa a sus hijos o familiares.

Un empresario me transmitió su preocupación por el futuro del negocio, el cual, durante años había operado con éxito. Su hermano y él habían considerado la posibilidad de retirarse, pero les preocupaba la relación de sus cinco hijos, la cual no era tan buena como la que ellos habían mantenido. ¿Como asegurarles una renta y mantener operando el negocio? La solución la encontraron al considerar vender más del 50% del negocio a un grupo inversionista interesado en administrar la empresa. De esta forma ellos mantendrían un porcentaje de acciones, podrían participar en la directiva y cobrar dividendos anuales. Luego de su fallecimiento, sus hijos heredarían las acciones y, por tanto, una renta.

Otra solución pudo ser vender el negocio a los hijos. Simple y práctico. De esta forma los jóvenes se encargan del negocio y pagan sus acciones mediante un préstamo bancario; los "viejos" pueden continuar apoyándolos como asesores, brindando buenos consejos, pero no imponiendo acciones. En mi opinión, esta es una figura excelente porque delimita en forma clara el papel de quiénes continuarán el negocio y quiénes saldrán del mismo.

En esta figura no sucede lo que con frecuencia se observa en muchas empresas: el padre "decide retirarse" y dejar a su hijo a cargo. Porque le ha regalado el negocio, el padre se siente con autoridad para con frecuencia inmiscuirse en los asuntos de la empresa.

En mi experiencia como consultor solo he conocido un caso en donde el padre que decidió retirarse respetó su propia decisión y permitió que el hijo tomara las riendas de la empresa. Esto no quiere decir que no existan otros casos, pero son muchos los que dicen querer retirarse, pero en la práctica no saben cómo hacerlo. Con las mejores intenciones continúan interviniendo en el negocio y esto impide el desarrollo del hijo y del negocio.

En Panamá tenemos excelentes ejemplos de éxito de empresas que son dirigidas por una nueva generación. Todos en el país conocemos de empresas donde el impulso de la nueva generación las han hecho crecer y ser más rentables. También somos testigos de algunos casos que han resultado verdaderos descalabros financieros en donde la nueva generación ha funcionado con el viejo dicho de "lo que nada nos cuesta, hagámoslo fiesta". La historia financiera reciente de Panamá da fe de esto.

Mi experiencia en este tema me permite recomendarles que al momento de retirarse realicen un estudio para establecer el verdadero valor del negocio y que lo vendan a los hijos o familiares que tengan verdaderos deseos de continuarlo. Si el negocio es financieramente sano, no tendrán problema para que un banco financie la compra de las acciones. Si por el contrario se considera que el negocio puede tener dificultades para obtener crédito bancario, entonces, se ofrece en garantía el valor recibido por la venta de las acciones. Se coloca un depósito a plazo fijo a nombre de los padres para garantizar la deuda de la empresa por la compra/venta de las acciones. Se pacta un préstamo con amortizaciones mensuales para que los padres, cada cierto tiempo, retiren los fondos liberados del depósito. Siendo esta una operación netamente comercial, sería recomendable que mientras los fondos de los padres estén garantizando la deuda de la empresa, estos tomen en garantía las acciones que han vendido.

El autor es economista y consultor de empresa



  24/08/06
MIGRACION DE OPORTUNIDADES
Por: julio Ross Anguizola
 
 

Cada día llegan a nuestro país extranjeros decididos a radicarse de manera definitiva en nuestra tierra, muchos de estos pueden estar muy interesados en continuar trabajando, para lo cual, comprar una empresa en operación sería una alternativa muy atractiva. Por esta razón es importante considerar la venta de su empresa, ya que, esto puede ser un negocio muy atractivo. Su empresa no tiene que ser tan grande como el Banistmo, sin embargo, después de largos años de trabajo venderla puede ser una buena alternativa por el valor que la misma ha acumulado. Para saberlo con certeza, es necesario realizar un estudio para establecer "el valor de la empresa" (estudio de valoración).

Durante el último año he recibido solicitud de un número importante de empresarios interesados en este tema, lo cual contrasta con años anteriores en que la práctica generalizada era fijar el precio al ojímetro o por medio de metodologías obsoletas. A pesar de este cambio de enfoque muchos mantienen la idea de que el valor de la empresa está dado por la diferencia entre activos y pasivos, o sea, el valor neto o patrimonio. Otros un poco más "modernos" multiplican el patrimonio por un número mágico: dos, tres, cuatro, para de esta manera concluir que el valor de la empresa es tres o cuatro veces el valor de su patrimonio; otros buscan establecer el valor de la empresa por el lado de las ventas e indicaban que el valor de la empresa era una o dos veces lo que vendió el año pasado y algo similar se hace con las ganancias. Lo cierto es que estos son métodos que fueron utilizados por años y cumplieron su propósito; sin embargo, hoy día los empresarios tienen a su disposición nuevas metodologías financieras para establecer el valor de su empresa desde una perspectiva apegada a la realidad del mercado y a la capacidad de la empresa de generar dividendos para quienes estén dispuestos a invertir en ella.

Observemos este ejemplo muy simple: Suponga que compra con sus ahorros un camión para mezclar concreto por 100 mil dólares; pregúntese, ¿por qué está dispuesto a pagar por ese equipo 100 mil dólares? La respuesta parece obvia: usted está esperando obtener por esa inversión un rendimiento mayor al obtenido por mantener ahorrado ese dinero; dicho de otra forma, tiene la esperanza de que ese equipo va a generar en el futuro los ingresos netos suficientes para recuperar el dinero invertido, producir lo que el banco me estaba pagando por mis ahorros y además producir un dinero extra que sería el premio por haber arriesgado los 100 mil dólares.

La existencia de ese dinero extra sería la razón por la cual me arriesgaría a retirar mis ahorros del banco y "arriesgarlo" en la compra del camión; de no existir ese valor adicional sería más conveniente mantener el dinero en el banco. Observe que la única razón por la que pagaría los 100 mil dólares por la concretera (el camión) es porque usted espera recibir a cambio más de lo invertido; dicho de otra manera, el valor de la concretera dependerá de lo que usted espera producir con ella. Nadie pagaría 100 mil dólares por la concretera, si todos los cálculos y estudios de mercado indicasen que solo se podrían obtener de su uso 50 mil dólares. El valor del equipo para usted está en función de los rendimientos que espera recibir quien lo compra. No importa si en los libros de contabilidad el equipo vale 100 mil dólares, su valor real para usted sería de 50 mil dólares.

Este mismo proceso de análisis funciona cuando se vende o compra una empresa. El valor de la empresa está en función no de lo que indican sus libros contables, sino en función de su capacidad de producir dividendos, o lo que es lo mismo, producir riqueza para sus accionistas.

Es el potencial de generar riqueza en el futuro lo que determina el valor real de una empresa, y no lo que indiquen los balances financieros del pasado.

El autor es Economista, Consultor de empresas y socio de Interglobal Consulting Group.



  29/06/06
MEGAINVERSIONES
Por: julio Ross Anguizola
 
 

Un país no es otra cosa que una gran empresa que debe ser administrada eficientemente para beneficio de todos sus accionistas (todos los ciudadanos). Con esta idea en mente, quiero compartir algunas reflexiones sobre la importancia de evaluar las mega inversiones que requiere el país para su desarrollo.

En la reciente graduación de la maestría ejecutiva en administración de empresas del Incae realizada en las instalaciones de la Autoridad del Canal, el Dr. Roberto Artavia indicó que "Panamá puede convertirse en el primer país desarrollado de Latinoamérica". Esta visión de nuestro país, dada por un especialista de su talla, debe hacernos reflexionar sobre aquellas cosas que podemos lograr, siempre y cuando trabajemos organizadamente, dentro de un plan de desarrollo nacional que nos permita establecer metas audaces, difíciles e importantes (MADI).

Las inversiones en los sectores productivos (público o privado) deben tener como objetivo claro aumentar la rentabilidad de sus accionistas. En el caso del sector público, los accionistas somos todos los ciudadanos, por tanto, estas inversiones deben responder a una estrategia de país y deben ser cuidadosamente planeadas y ejecutadas con precisión y sentido de responsabilidad, tal como se hace con las inversiones privadas.

En mi experiencia como consultor de empresas he conocido de no pocos casos en los que inversiones realizadas para crecer, produjeron inestabilidad financiera y algunas de estas empresas fueron intervenidas, vendidas o cerradas. Las razones fueron distintas, pero todas tuvieron un denominador común: sobredimensionaron la capacidad instalada. Nunca lograron los ingresos necesarias para justificar (pagar) la inversión.

Invertir en activos sin medir con precisión el mercado es irresponsable y representa un gran riesgo. Estrangulamos la empresa y, por lo tanto, el beneficio esperado por los accionistas. ¿Y qué sentido tiene una inversión que no producirá dividendos? Obviamente, no tiene ningún sentido.

Este análisis es tan válido para el sector privado como para el sector público en donde existen inversiones que deben producir excedentes para ser reutilizados en inversiones públicas de carácter social; este aumento en la calidad de vida de toda o parte de la población representaría los dividendos que reciben los accionistas en una empresa privada.

En las inversiones públicas se hace énfasis en la creación de nuevos empleos por el impacto positivo para la población, y de paso para el Gobierno. Sin embargo, en este tipo de inversión, los accionistas (todos los ciudadanos incluyendo por supuesto a las autoridades) debemos poner atención en los resultados anuales producidos. Esto es, no solo concentrarnos en los efectos de la construcción del proyecto, sino, en los que se espera que produzca anualmente. Esto es de gran importancia para evitar que inversiones productivas (pensadas y presentadas a los ciudadanos como mecanismos para mejorar su situación financiera) se conviertan en una pesadilla, aumentando la deuda pública y el presupuesto operativo, lo que trae consigo un efecto negativo en la economía, produce bajos salarios y reducción en los presupuestos de inversión en sectores sensibles como salud, educación, etc.

Estas reflexiones nos llevan al caso específico del megapuerto de Farfán con capacidad proyectada de 2.4 millones de TEUS (contenedores de 20 pies). Me preocupan particularmente las inversiones que debe realizar el Gobierno para adecuar el área, de igual forma me preocupa que sobredimensionemos la oferta de manejo de contenedores en el corto plazo, la que podría superar los 6.0 millones de TEUS, si se considera el reciente anuncio de un nuevo megapuerto en Capira con inversión de 436 millones de dólares.

Contar con una capacidad de movimiento que superará los 6.0 millones de TEUS en el Pacífico no me asegura que la voy a utilizar. ¿Existe la posibilidad de sobredimensionar la oferta en el corto plazo? ¿Puede esto afectar los ingresos del Estado? ¿Se cuenta con estudios que indican la existencia de un mercado que justifica realizar la inversión hoy sin correr el riesgo de sobredimensionar la oferta? ¿Que seguridad tengo de generar una mayor empleomanía y nuevos ingresos para el fisco? Si se realiza la inversión en el Canal, ¿sería necesario este nuevo megapuerto? ¿Qué dicen los estudios de mercado?

De manera muy respetuosa quiero solicitarle a las autoridades que hasta que no se tengan respuestas a todas las preguntas planteadas en este artículo, y nos aseguremos de que no existe el riesgo de sobredimensionar la oferta, no cometamos el error de asumir el riesgo de construir un megapuerto que sin duda afectará un negocio exitoso como el turismo.

¿Megapuerto o inversión turística? Sin duda, ambas estrategias son correctas, pero tengo que insistir en que no deben desarrollarse ambas en la misma área.

Las inversiones en turismo están rindiendo frutos concretos, aumentando el empleo y produciendo efectos tangibles en diferentes sectores del país. ¿Por qué correr riesgos innecesarios?

El autor es economista y fue administrador de la Autoridad de la Región Interoceánica.



  26/05/06
MEGAPUERTO O TURISMO ¿CUAL ES EL CAMINO?
Por: julio Ross Anguizola
 
 

Una nueva inversión representa flujo de dinero, generación de puestos de trabajo y un efecto multiplicador en la economía.

Nunca antes estuvimos tan conscientes del gran potencial que representa el desarrollo portuario para el país. Hoy Panamá es una potencia latinoamericana en el manejo de contenedores y actualmente se realizan millonarias inversiones para aumentar la capacidad instalada en el Caribe y en el Pacífico.

Por otra parte, la afluencia de inversiones extranjeras en el sector inmobiliario es extraordinaria. Sin lugar a dudas nunca hemos vivido en Panamá una experiencia similar, los ejemplos de Boquete y de Bocas del Toro son claros. Por la costa del Pacífico y la del Caribe, los inversionistas están dispuestos a pagar sumas de dinero que hace apenas dos años no podíamos imaginarnos. Panamá es un paraíso que ya fue descubierto y creo que la mayoría de los panameños no podemos imaginarnos cómo será nuestro país dentro de tres años.

Desde esta perspectiva optimista de nuestro futuro como país deseo compartir algunas reflexiones con un enfoque de estrategia y gerencia de recursos.

En 1996, con una inversión millonaria se concluyó el "Plan General de Uso, Conservación y Desarrollo del Área del Canal". Este estudio fue la base para realizar las ventas y asignaciones de tierras durante la existencia de la ARI. Este mismo documento incluyó el uso de las tierras en el lado este y oeste de la entrada por el Pacífico al Canal: Amador, incluidas las tres islas, Punta Guinea, Farfán, Punta Batele, Palo Seco y Kobbe serían áreas de uso "Centro Urbano y Centro Urbano Vecinal" que incluyen el desarrollo de operaciones turísticas, mas no así operaciones industriales.

También en 1996 se concluye el "Plan Estratégico para el Desarrollo Turístico de Fuerte Amador", en donde se han realizado millonarias inversiones y en donde hace pocos días se aseguró el financiamiento para concluir las obras del Museo de la Biodiversidad que debe aportar un importante flujo de turistas al país.

Al otro lado oeste de la entrada del Canal se inauguró recientemente un hotel 5 estrellas con una inversión millonaria. Todo este desarrollo turístico siguiendo los lineamientos establecidos en el Plan General.

También, en mi administración en la ARI promovimos con éxito el desarrollo turístico de estas tierras y se recibieron propuestas formales que al momento de mi salida ya se estaban analizando. Un gran desarrollo turístico en la entrada pacífica del Canal, del lado este y oeste. Visto